Vacaciones, rutinas y emociones en la infancia: cómo acompañar estos días
Introducción
Durante las vacaciones de Navidad, los niños y niñas experimentan cambios significativos en sus rutinas diarias: horarios de sueño distintos, comidas fuera de lo habitual, más tiempo de ocio y menos estructura escolar. Estos cambios pueden generar emociones intensas y a veces confusas: excitación, irritabilidad, ansiedad o incluso tristeza.
Comprender el impacto emocional de las vacaciones permite a las familias acompañar a los niños de manera más efectiva, respetando su ritmo y fomentando un desarrollo emocional saludable.
Cambios de rutina en Navidad
Las rutinas aportan seguridad y predictibilidad. Cuando se alteran, los niños pueden sentirse desorientados o más irritables. Algunas consecuencias comunes incluyen:
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Despertar más tarde o acostarse tarde, afectando la regulación emocional.
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Cambios en la alimentación que afectan el ánimo y la energía.
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Mayor exposición a pantallas o estímulos que pueden saturar su sistema emocional.
Gestión emocional en niños
El malestar emocional infantil a menudo se manifiesta a través del comportamiento: rabietas, llanto frecuente o dificultad para concentrarse. Para acompañarlos:
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Validar sus emociones: poner palabras a lo que sienten (“Veo que estás enfadado porque quieres seguir jugando”).
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Modelar calma: los adultos que regulan sus propias emociones enseñan a los niños a hacer lo mismo.
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Rutinas flexibles: mantener ciertos hábitos básicos, como comidas y sueño, incluso con adaptaciones ligeras.
Importancia del juego y el descanso
El juego no solo es diversión; es un medio de aprendizaje y regulación emocional. Incluir momentos de juego libre y descanso ayuda a:
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Reducir estrés y ansiedad.
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Favorecer la creatividad y la expresión de emociones.
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Mejorar la concentración y la capacidad de adaptación a cambios.
Acompañamiento adulto sin sobreestimular
El exceso de estímulos (regalos, visitas, actividades continuas) puede generar sobrecarga emocional. Para acompañar sin sobreestimular:
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Observar y responder a señales de cansancio.
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Ofrecer actividades tranquilas, como lectura, manualidades o paseos.
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Evitar presionar para cumplir con todas las tradiciones; priorizar el bienestar emocional sobre la actividad.
Conclusión
Las vacaciones son un momento único para reforzar vínculos, fomentar la autonomía y enseñar habilidades emocionales. Los niños necesitan comprensión, límites claros y acompañamiento respetuoso para transitar las fiestas con calma y bienestar.