Cada inicio de año suele traer consigo la motivación de establecer nuevos objetivos personales, profesionales o de bienestar. Sin embargo, estudios en psicología muestran que la mayoría de los propósitos de año nuevo no se cumplen debido a metas poco realistas, falta de planificación o autocrítica excesiva. Abordar los propósitos de manera estratégica y consciente permite aumentar la probabilidad de éxito y evitar frustración y desmotivación.

La psicología detrás de los propósitos

Plantear metas es un proceso que involucra motivación, autorregulación y planificación. Cuando los objetivos son demasiado amplios, vagos o exigentes, el cerebro percibe un desajuste entre la intención y la capacidad de ejecución, generando estrés y sensación de fracaso. Por el contrario, objetivos claros, medibles y alcanzables facilitan la activación de estrategias de autocontrol y persistencia, aumentando la probabilidad de logro.

La teoría de la motivación, incluyendo el modelo de metas de Locke y Latham (2002), indica que los objetivos específicos y desafiantes, acompañados de retroalimentación constante, favorecen la motivación y el rendimiento. Además, la psicología positiva sugiere que enfocarse en los progresos y logros parciales fortalece la autoconfianza y disminuye la frustración.

Estrategias para plantear propósitos sin frustración

  1. Establecer metas SMART: específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con límite temporal. Por ejemplo, en lugar de “hacer más ejercicio”, plantear “caminar 30 minutos, 4 veces por semana durante un mes”.
  2. Priorizar y segmentar objetivos: concentrarse en pocas metas significativas en lugar de multiplicarlas, evitando dispersión de energía y sensación de sobrecarga.
  3. Planificar pasos progresivos: dividir cada objetivo en tareas pequeñas y alcanzables permite evaluar avances y mantener la motivación.
  4. Registrar avances: llevar un registro de logros, incluso pequeños, refuerza la sensación de progreso y reduce la autocrítica.
  5. Practicar la autocompasión: aceptar que los retrocesos son parte del proceso y no reflejan fracaso personal.
  6. Revisar y ajustar metas: ser flexible permite modificar objetivos ante dificultades o cambios de contexto, manteniendo el compromiso sin generar frustración excesiva.

El papel de la autorregulación

La autorregulación es clave para mantener los propósitos a lo largo del tiempo. Esto implica controlar impulsos, planificar acciones, gestionar emociones y mantener la motivación frente a obstáculos. Técnicas como la meditación, la reflexión diaria o la planificación semanal contribuyen a fortalecer la disciplina y reducir la ansiedad asociada a los objetivos.

Beneficios de plantear propósitos de forma saludable

Cuando se adoptan estrategias conscientes y realistas, los propósitos de año nuevo pueden generar múltiples beneficios:

  • Incremento de la motivación y el bienestar psicológico.
  • Mayor resiliencia frente a dificultades y retrocesos.
  • Desarrollo de hábitos sostenibles y competencias de planificación.
  • Reducción de la frustración y la autocrítica excesiva.

 

Referencias

  • Locke, E. A., & Latham, G. P. (2002). Building a practically useful theory of goal setting and task motivation. American Psychologist, 57(9), 705–717.
  • Duckworth, A. L., & Gross, J. J. (2014). Self-control and grit: Related but separable determinants of success. Current Directions in Psychological Science, 23(5), 319–325.
  • Neff, K. D. (2011). Self-compassion, self-esteem, and well-being. Social and Personality Psychology Compass, 5(1), 1–12.
  • Oettingen, G., & Gollwitzer, P. M. (2010). Strategies of setting and implementing goals. In Handbook of self-regulation (2nd ed., pp. 361–380). Guilford Press.
  • Sheldon, K. M., & Elliot, A. J. (1999). Goal striving, need satisfaction, and longitudinal well-being: The self-concordance model. Journal of Personality and Social Psychology, 76(3), 482–497.