La comunicación es una habilidad central para el desarrollo emocional y social durante la adolescencia. A través de ella, los adolescentes expresan necesidades, emociones, opiniones y construyen acuerdos en sus relaciones familiares, sociales y de pareja. Aprender a comunicarse de manera efectiva y a establecer acuerdos claros favorece la convivencia, previene conflictos y fortalece el bienestar psicológico.

La importancia de la comunicación en la adolescencia

Durante la adolescencia se produce un progresivo proceso de autonomía y diferenciación de las figuras adultas. Este proceso suele ir acompañado de conflictos interpersonales, malentendidos y dificultades para expresar emociones de forma adecuada. Una comunicación deficiente puede generar frustración, distanciamiento y aumento del malestar emocional.

Desde la psicología, se entiende la comunicación como un proceso bidireccional que implica escuchar, comprender y expresar, no solo transmitir información. Una comunicación abierta y respetuosa permite a los adolescentes sentirse validados y comprendidos, fortaleciendo la autoestima y la seguridad emocional (Gottman & DeClaire, 1997).

El valor de los acuerdos

Los acuerdos son decisiones consensuadas que permiten organizar la convivencia y las relaciones. En la adolescencia, los acuerdos ayudan a equilibrar la necesidad de autonomía con la presencia de normas y límites. A diferencia de las imposiciones, los acuerdos fomentan la responsabilidad y el compromiso.

Para que un acuerdo sea funcional, debe ser:

  • Claro y específico.
  • Realista y acorde a la edad y el contexto.
  • Flexible y revisable.
  • Basado en el respeto mutuo.

La participación activa del adolescente en la elaboración de acuerdos incrementa su adherencia y reduce los conflictos.

Estrategias para mejorar la comunicación y llegar a acuerdos

Desde la intervención psicológica y educativa se recomiendan algunas pautas prácticas:

  • Escucha activa: prestar atención sin interrumpir, validar emociones y reformular lo escuchado.
  • Uso de mensajes en primera persona: expresar sentimientos y necesidades sin culpar al otro.
  • Elección del momento adecuado: evitar conversaciones importantes en situaciones de alta carga emocional.
  • Negociación y flexibilidad: buscar soluciones intermedias que contemplen las necesidades de ambas partes.
  • Revisión de acuerdos: adaptarlos a los cambios propios del desarrollo adolescente.

Estas estrategias fortalecen la autonomía emocional y la capacidad de resolución de conflictos.

Comunicación, acuerdos y relaciones afectivas

En las relaciones de amistad y pareja durante la adolescencia, la comunicación clara y el establecimiento de acuerdos son fundamentales para prevenir dinámicas de control, celos o dependencia emocional. Hablar sobre límites, expectativas, uso de redes sociales y tiempo compartido favorece relaciones más equitativas y seguras.

Asimismo, una buena comunicación contribuye a identificar señales de malestar o relaciones poco saludables, facilitando la búsqueda de apoyo cuando es necesario.

 

Referencias

Gottman, J. M., & DeClaire, J. (1997). The heart of parenting: How to raise an emotionally intelligent child. New York: Simon & Schuster.
Steinberg, L. (2014). Age of opportunity: Lessons from the new science of adolescence. Boston: Houghton Mifflin Harcourt.
Rosenberg, M. (2003). Nonviolent communication: A language of life. Encinitas, CA: PuddleDancer Press.
Baumrind, D. (1991). The influence of parenting style on adolescent competence and substance use. Journal of Early Adolescence, 11(1), 56–95.